viernes, 21 de febrero de 2014

A la conquista de Tarraco

¡Ya están las maletas listas!

Nos vamos a Tarragona con un cóctel maravilloso de nervios, ilusión y ganas de abrazar a amigos. La primera vez que visito esta tierra maravillosa, donde muchos de nuestros abuelos un día llegaron a ganar el duro partido de la vida. 

La sensación de poner los pies en un nuevo escenario, observando las pupilas de nuevos lectores para, quizás, ocupar un hueco en sus corazones no se puede describir en la entrada de un blog. 

Solo espero poder dar un poco de luz a sus cabezas, llevarles por la senda olvidada de la infancia para llegar a esa estación innegociable que se llama felicidad.

Quedan 24 horas pero yo no aguanto más ¡Quiero veros ya!


Mañana sudaremos, reiremos y buscaremos la esquina donde las cosquillas son toda una realidad. Mañana haremos eso que tanto nos gusta: POESÍA.

 


lunes, 17 de febrero de 2014

Sin ti

A mi querida enemiga

"Cuando la distancia se disfraza de llanura,
cuando los peces se convierten en pan,
cuando la inocencia es carne de locura,
cuando el olvido escribe para olvidar."

Si los coches hablaran (2013)



lunes, 3 de febrero de 2014

“Tú vas a ser grande Xime, la pena es que yo no voy a estar para verlo”

“Tú vas a ser grande Xime, la pena es que yo no voy a estar para verlo”

Estas palabras tienen ya casi cuatro años y no vean que cuatro años. Tres libros, decenas de presentaciones, cientos de personas, miles de historias y sin embargo se resume todo en una persona, mi abuelo literario, Antonio.

Sé que soy un desastre emocional con las personas que me rodean, que pasó el día pensando en cómo solucionar un poquito  el mundo y que muchas veces olvido mi pequeña realidad, lo sé. Pero cuando me veo en un periódico, en la tele o en cualquier foto, lo veo a él, tan joven como siempre, valiente como ninguno y hablándome.

Antonio Monzonís, es aquel que un día me llamo Xime y se negó a quitármelo, a pesar de que no me gustara. Es aquél que un día me enseño que a las cosas malas hay que darles la importancia que merecen y que la vida de los años es todo lo que importa.

Al final todo se resume en un libro, donde se destruyen los muros de la edad para dar luz a las cabezas y calor a los corazones. Es cierto que, desde entonces,  la vida tiene otro color pero saben un secreto, yo tuve suerte. La suerte de perderme en historias de antaño para no cometer los errores del pasado, de dar importancia a nuestros mayores y de encontrar a Antonio.

Abuelo, yo ya soy grande porque lo tengo todo. Amigos de verdad, que siempre dan una mano cuando las lágrimas quieren salir, una familia con la que discrepar en todo pero que sin ellos no entendería esta vida, una novia que es todo corazón y el cariño del lector más grande, tú.

Llegar algún día a que me recuerden por mi poesía es lo que menos me interesa porque lo importante, como tú me has enseñado, es el camino.


Xime 


miércoles, 29 de enero de 2014

I Presentación de Si los coches hablaran: El Escenario (San Diego 17, Cartagena)

Cuando todavía están en la piel los restos de las decenas de sonrisas que ayer acompañaron a un servidor y la resaca literaria sigue envuelta en la magia que ofrece el cariño de la gente, uno apenas puede analizar con claridad lo que paso ayer. 

Sin duda fue único. Un lleno espectacular alrededor de la poesía, un abrazo al arte y un grito en las baldosas, un sueño que ayer se hizo realidad. Gran culpa de ello tienen Antonio Parra Sanz y Francisco Marín Pérez, amantes de toda locura, dos músicos que no entienden de notas pero que serían capaces de poner música al Quijote. Y todos vosotros y vosotras, no tengo versos ni palabras para deciros todo lo que siento. Entre aquel escenario y vuestras pupilas había el espacio exacto para que la felicidad empapara la sala. 

El Escenario es un lugar imprescindible que ayer se hizo único, gracias a todo su equipo, ayer, todos, convertisteis a un chico de 22 años en el niño, porque me niego a crecer, más feliz del mundo.





miércoles, 22 de enero de 2014

Presentación de Si los coches hablaran en Cartagena (El Escenario, C/ San Diego 17)

“Es cierto que la vida de un poeta se agarra a las letras de sus versos. Es cierto, también, de que en ese instante el corazón se te para y deja de ser tuyo para convertirse en un lugar público. Pero no es cierto que alguna vez me hayas visto desnudo, no como el amor se merece”.

Estas letras las escribí hace tiempo y créanme, el tiempo no ha borrado el color de su estampa.  Cuando queda menos de una semana para presentar “Si los coches hablaran” en  El Escenario 17 (San Diego 17) la cabeza huye de todo, como la noche del primer rayo, y se queda en ese folio tan caliente que se llama recuerdo. Son tantas las personas que pasan por la vida y dejan huella, tantas las palabras que retumban en la memoria, tantas las fotos que tardarán una vida en romperse que a veces imagino una sala con todas ellas. Son tantas las sonrisas, las copas, las lágrimas, las confesiones que a veces pienso que tengo la mejor vida del mundo.

No por eso me quejo menos, yo también soy tan miserable como todo el mundo, pero que le quiten lo “bailao” a este perseguidor de claritas del alba. Falta muy poco para volver a reunirnos en torno a un verso y no puedo dejar de pensar lo que ha cambiado mi vida desde que vine a esta ciudad, la niña que quién la tiene la deja sin barrer y quién se acuesta en su falda lo besa como al primero.


Saben, lo que pase el martes 28 va a quedar entre nosotros porque cuando unos labios se riegan con amistad y cariño quizás lo que menos importe sea la poesía, o quizás no, las palabras siempre guardan un secreto. Os espero. 


lunes, 9 de diciembre de 2013

Al sur de la primavera

Al sur de la primavera,
después de todo, solo hay olvido,
una libertad que perfora
la noche triste de tu sonrisa,
una ventana herida de necesidad
que llama a tus labios por su nombre.

Al sur de la primavera,
después de nada, solo hay olvido,
un recuerdo ausente que destripa
las paredes urgentes de mi casa,
un hombre sin cama ni paraíso,
yo, quizás otra mirada.

Al sur de la primavera,
después de ti, solo hay un niño.




jueves, 21 de noviembre de 2013

Y sabes...

Habíamos destripado las hojas secas del otoño,
la cobardía, otra anécdota, saltaba por las ventanas de la piel
y la vida, todo, buscaba un vaso donde llorar.

Conquistamos a todos los silencios solos,
a todos los sueños equivocados que hoy duermen
sobre el corazón vencido de las letras.

Y sabes, tenías razón, perder era casi todo,
todo lo necesario para recordar que quizás
en este invierno tan inacabado, la primavera,

por culpa de los aeropuertos, no termine de llegar.